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Dicen que la música trasciende fronteras, y esta no es una frase trillada para la nota que vamos a presentar, porque tiene un ritmo ‘único’ que se lo aporta el joven Julián Barabino. Para encontrarlo, ‘De Santa Cruz al Mundo’ siguió un extenso pentagrama que inicia en el  puerto de Río Gallegos y recorre cientos de kilómetros hasta Alemania, país en el cual reside hace ocho años.


Julián partió desde Argentina buscándose a sí mismo. Fue en Berlín donde todo lo abstracto en su interior se materializó,  tomando cuerpo en el arte que siempre llevó intrínseco, pero nunca expresó con tanta libertad como en estos tiempos.

Actualmente este joven compositor de 28 años es líder de la banda ‘Judas and the Winehearts’. “El nombre del grupo hace referencia a mi identidad. Le pusimos Judas porque un conocido me apodó de esa manera. ‘And the Winehearts’ se traduce como: ‘y los corazones de vino’, lo que hace alusión a Barabino”.

El estilo musical que promueve es el Indie Rock, “que nos brinda la apertura para crear, y fusionar distintos ritmos,  lo que culmina en un producto único, irrepetible y diferente a cualquier género convencional”.

Es otro el escenario que disfruta de un Julián único que en su versión solista se apoda ‘Jules Winheart’, sin tapujos ni resguardos a estereotipos. Son hombres y mujeres de otra cultura los que durante las noches en un bar o en una Avenida escuchan la melodía de un nacido en la Patagonia, que consolida valores de su tierra en otro mundo.


Dale play con auriculares: Venus Mountain – Jules Wineheart (Julián Barabino solista)


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Foto: Gustavo Barabino

El joven cuenta que como nunca, “la gente se interesa en descubrir qué hay dentro de mi cabeza”, lo que atribuye a un mayor desarrollo artístico en Alemania, donde lo original es llamativo, acerca, no genera rechazo o discriminación. “Puedo mostrar lo que hago sin pensar que los otros me juzgan negativamente. Que se ríen o que por dentro dicen ‘¿y este qué se cree?’ ”.

Esa sensación que anudaba su garganta desde que tenía 15 años se va diluyendo. “Es que nunca me había sentido cómodo ni encontré el momento propicio para soltarme en lo que hago. Siempre estuve atento a la respuesta de los que me rodeaban, del qué iban a opinar”.

Sabrá él en su interior si su percepción era o no errónea, lo bueno es que “ahora me encontré musicalmente. Enfrento esta situación de una forma más natural y recibo con satisfacción el apoyo de mis seres queridos. No significa que no me lo brindaban,  sino que me daba un miedo que ya no tengo, como tampoco existen barreras para mí”.

Una charla distendida y de cigarrillo en cigarrillo, va quitando el velo a nuestro personaje, que obviamente musicalizó a capela el relato de situaciones cotidianas de su vida, aportando esos momentos de distensión que cualquier situación cotidiana necesita.


 Timeline

Una banda o músico por década, la selección de Jules

60’: The Beatles: “Para mí, para entender este grupo, se debe agarrar cada álbum y escucharlo por tres meses”.

70’: The Doors: “Para entender a este grupo, considero que se deben escuchar sus trabajos discográficos en el orden en que fueron apareciendo… Es esencial hacerlo con auriculares e importante repasar al menos diez veces cada álbum.  También es imprescindible comprender inglés o traducir las letras para apreciar su poesía”.

 80’: Daniel Jhonston: “Para saber lo genio que es este tipo, escucháte todos los discos. Es muy simple, excelente, extraordinario. Como compositor está a nivel de Paul McCartney y John Lennon'”

90’: Notorius BIG: “Las letras están muy buenas. El tema de poder rapear como lo hacía él, con esa espontaneidad. Eso requiere de un talento infrahumano”.

00´: Devendrá Banhart: “La década del 2000 es la que más me gusta. Devendrá ofrece un folk más psicodélico, más difícil de seguir y se le dice freek porque las letras no siempre tienen que significar algo. Por ejemplo Devendrá es muy surrealista, salta de una cosa a la otra. El chabón se divierte componiendo”.


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Foto: Adrián Barabino


 Berlín: “La ciudad donde se respira arte”

Todo indica que Berlín era el lugar adecuado para  Julián, “donde los artistas están en las calles, te invitan a desenvolverte, y comparten la información que tienen para motivarte a seguir en lo tuyo. Todos, grandes y chicos, son buena onda. Acá las distancias entre pueblos son pequeñas, y aun  más lo es la brecha entre escenarios, ya que los encontrás en todos lados”.

Beneficios económicos también promueven la actividad cultural, “con trabajos a los que se debe asistir de dos a tres veces por semana, y precios más accesibles”. En este sentido, aunque brindó varios ejemplos, hubo uno  el que hizo mayor hincapié: “Una cerveza cuesta  80 centavos de euros, por lo que es corriente pasear por las calles con esta bebida en la mano. No importa si es de noche o de día”.


De gira

Una rutina laboral con considerable tiempo libre es la que permite a Julián oficiar de manager y productor, además de emprender  giras como solista y también con su banda.

Las presentaciones de ‘Judas and the Winehearts’ son por lo general los días martes, viernes y sábados. “A veces  debo pedir permiso en el trabajo, nos subimos todos en el auto y partimos a ciudades cercanas con el itinerario fijo y dispuestos a sumar invitaciones imprevistas”.

No es necesario recorrer grandes distancias para que Julián despunte el vicio. “Cuando me quedo, salgo a los bares del barrio, cuyos dueños se interesaron en mi música y me abrieron el espacio. Me presento ante ese público al igual que como lo hago cuando nos contratan para recitales de entre 150 y 200 personas”.

La remuneración justa por la actuación, entrevistas en radio y televisión, sesiones de fotos, y alojamiento y comida sin cargo, son algunos de los beneficios obtenidos al tener éxito en la  música, “y a los que creo que no hubiese podido acceder en mi ciudad natal ya que, por necesidad, el artista se va apagando, se ocupa de llevar el pan a la casa y deja de lado sus sueños”.


Judas & The Winehearts | En vivo


 


Fill My Cup – Judas & The Winehearts | Video CLip


 


 Ping pong

Un músicoBrian Wilson de los Beach Boys. “Este músico a mí me influenció mucho esa música de los Beach y el que hace todo es Brian”.

Un géneroel Jazz. “Me gustaba mucho escucharlo y con eso empecé a interesarme por la composición, por los acordes y eso”.

Un deseo: “Tener un poco más de paciencia”.

Una persona: “Ciertos amigos, no tengo muchos pero pondría a eso poquitos en una bolsa y haría una persona de eso”.

Una cita o una frase: “Dejar que suceda”.

Una canción: Freely de Devendra Banhart

Un recuerdo: La calma. “Cuando tengo momentos de calma los recuerdo para siempre”.

Una película: El último tango en Paris.

Un libro: Filosofías del Underground.

Máxima ambición con la música: “No hay una máxima ambición porque eso sería como un límite y no hay un límite”.


Una anécdota:

Devendra Banhart estaba ahí, tan cerca, al otro lado de la reja. Me paré sobre ésta con una boina estilo ‘Che’ Guevara en mi cabeza. Grité: “!Devendrá vení a sacarte una foto con el Che’.  El manager se percató de mi presencia y le avisó. Devendrá, que estaba firmando autógrafos,  me miró y se empezó a reír. Le dijo a las chicas: esperen que me voy a sacar una foto con el Che.

Me dice: ‘Hola amigo’, y se sube a la reja conmigo. Me preguntó si soy argentino. ‘Qué lindo’, me dijo, y continuó: ¿vos también sos músico no?. Contesté que sí, y me pidió algo de mi banda. ¿En serio?, pregunté… Él me prometió que en la mañana siguiente iba a escuchar mi música en el ómnibus”.


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 “Una mirada al sur…”

Julián engrandece la figura de muchos artistas patagónicos, entre ellos la de Luis Chomicz, y se solidariza con todos aquellos que encontraron obstáculos en su camino. “Creo que la mayor limitación pasa por la economía. La economía  es tan  frágil que no se aguanta el arte”, sentenció.

A ello sumó, según su perspectiva, la carencia de un público dispuesto a consumir un estilo musical innovador. “Por lo general priman influencias de géneros  ya instalados, lo que reduce las posibilidades de ser uno mismo; y, por supuesto,  de una contratación, ya que no vale la pena un gran gasto para tan pocos espectadores. Todo esto apaga la llama interior de muchos artistas”.

Pese a la mirada, que hasta el momento puede considerarse muy desalentadora, Julián encuentra un halo de luz en esta realidad. Reconoce que progresivamente se abren nuevas puertas en Río Gallegos.  “En mi último viaje recibí la buena onda de periodistas que conocían con detalle mi trabajo. También accedí a escenarios,  y me pagaron muy bien por mi arte”, dijo con felicidad y una cuota de asombro.

Sin dudas Julián se merece el reconocimiento en su tierra, como todos los artistas que invitan a soñar desde cualquier rincón del planeta. Pueda ser que mediante esta entrevista haya ganado más público sureño. Es probable que cuando arribe a Río Gallegos reciba aplausos más calurosos de los que se imagina. Mientras lo esperamos, te invitamos a sintonizar y escuchar a “Jules Wineheart” en Igwan.


 

Redacción: Adelina Martina Estrada | Entrevista: Adriel Ramos

 


Para descubrir más sobre “Jules Wineheart” y “Judas & The Winehearts” visitá y descargá su música en www.judasandthewinehearts.com/


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